Tres años después del 11 de marzo de 2004, cuando diez bombas explotaron en cuatro trenes de Madrid que mataron a 192 personas e hirieron a casi dos mil más, hubo un juicio. Duró cuatro meses y medio y dictó una sentencia de 200 volúmenes. Condenó a 21 de los 28 acusados lo que, junto con las sentencias, suponían más de 120.500 años de prisión. Sin embargo, ese juicio histórico nunca se determinó de boca en boca. ¿De quién vino la orden? de colocar explosivos en trenes llenos de pasajeros que viajan a Madrid.
Este lunes, coincidiendo con el 20 aniversario del mayor atentado terrorista ocurrido en España -y en Europa-, excluye cualquier posibilidad de continuar investigando el ataque.
Porque según el Código Penal español de hace dos décadas, todo delito de terrorismo prescrito después de 20 años.
“Se desconoce quiénes fueron los autores intelectuales del atentado yihadista”, sostiene desde hace años una de las asociaciones de víctimas del 11M. Si nada cambia, el 11 de marzo de 2024 los delitos cometidos prescribirán y los responsables serán libre de cualquier tipo de castigo.«
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Se cumplen 20 años del atentado que dejó casi 200 muertos en Madrid.
Pero para la asociación mayoritaria que reúne a personas que sobrevivieron al ataque y familiares de quienes murieron allí -Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo– abogar por la venta sin receta es seguir alimentando teorías conspirativas sobre quienes estuvieron detrás de las explosiones en Madrid.
«Hay afirmaciones antes y después de los atentados sobre la responsabilidad yihadista», cuenta Clarín Eulogio Paz, presidente de la Asociación 11-M y padre de Daniel, un estudiante de 20 años que murió esa mañana en el tren que le llevaba a la universidad.
“El juicio especifica que el autor es una célula yihadista. ¿Alguien quiere pedirme que no recete? Me da igual que prescriba o no -confiesa Eulogio-. Ha habido tantas teorías de conspiración como personas. A lo que nos atenemos son a los hechos probados. Los hechos probados dicen que Era una célula yihadista y ya.”.
Hoy siguen en prisión sólo tres de los condenados para el ataque. Jamal Zougam, el ciudadano marroquí que colocó el último explosivo en el tren que salió de Alcalá a las 7.14 y explotó a las 7.38. Otman el Gnaoui, también marroquí, que transportó los explosivos desde Asturias, y el minero asturiano Emilio Suárez Trashorras, que se los vendió.
La mentira que apuntaba a ETA
Hace 20 años, el 11 de marzo, España estaba gobernada por José María Aznar, del Partido Popular, que había fumado un cigarro con los pies sobre el escritorio con el entonces presidente estadounidense, George W. Bush, en la cumbre del G8. 2002 en Canadá y, un año después, había saludado la intervención de Estados Unidos en Irak.
Cuando en marzo de 2004 diez bombas explotaron en Madrid, Aznar optó por acusar a la banda terrorista ETA.
«Todos sabemos que este asesinato en masa no es la primera vez que se intenta», dijo Aznar. refiriéndose al grupo vasco y apoyado por algunos medios de comunicación que repitieron lo que Aznar quería oír.
Algunas personas se abrazan durante el acto en memoria de las víctimas de los atentados yihadistas del 11M, en la estación de Atocha. Foto: EFE“No creo que los autores intelectuales de estos atentados estén en desiertos muy remotos o en montañas muy lejanas”, afirmó después el presidente del Gobierno español, desestimando los indicios y opiniones autorizadas que decodificaban el modus operandi de la tragedia. típico del terrorismo islámico.
Pero Faltaban tres días para las elecciones generales en España y, según la lectura política que el Partido Popular hizo del atentado, el resultado electoral les sería favorable si los asesinos militaban en ETA. Porque atribuir la responsabilidad de la masacre a fundamentalistas yihadistas significaba entregar miles de votos al Partido Socialista, que había basado su campaña en el “no a la guerra en Irak”.
El domingo 14 de marzo de 2004, el PSOE ganó las elecciones y José Luis Rodríguez Zapatero asumió la presidencia.
Las conspiraciones, sin embargo, No tuvieron fin.
Un teléfono roto de versiones
El mismo día del atentado fue secuestrada en Alcalá de Henares una furgoneta con material para detonar bombas. También encontraron una cinta de un grupo musical, la Orquesta Mondragón, que, como un teléfono roto, fue interpretada como una tarjeta de la Corporación Mondragón, un grupo de cooperativas de Guipúzcoa, en el País Vasco. Otro punto para tirar del hilo que unía el atentado con ETA.
Además, el descubrimiento de uno de los explosivos que no explotó permitió a los investigadores decodificar el ADN de los ataques. Llegaron así a un piso en el barrio de Leganés donde siete terroristas se refugiaban que al verse rodeados por la policía, se inmolaron.
«Entre los que seguían pensando que era ETA, también se decía que la Guardia Civil trajo los cuerpos congelados y que los pusieron allí para hacer creer a la gente que eran yihadistas», cuenta Clarín Eulogio Paz.
Aznar sigue defendiéndose
“Ningún documento oficial llegó jamás a manos del Gobierno. para descartar definitivamente la autoría de ETA y afirmar sin titubeos la responsabilidad yihadista», ha sido la declaración realizada este lunes por el expresidente José María Aznar a través de la Fundación de Análisis y Estudios Sociales (FAES) que preside. Ya lo presidía en 2004, cuando se produjeron los atentados.
El expresidente del Gobierno, José María Aznar. Foto: EFEEulogio Paz recuerda: «Poco antes, a principios de 2003, la FAES, fundación del PP presidida por Aznar, había dicho: ‘Es de esperar un agravamiento de la amenaza terrorista si se produce la guerra contra Irak, una amenaza que «Afectará preferentemente a los países que participan en él» -repasa Paz- ¿Cómo es posible que, sabiendo esto, Aznar, de forma irresponsable, baje la guardia frente al terrorismo islámico?
¿Prescripción sí o no?
«Desde distintos sectores insisten en la idea de que la sentencia del 11M quedó incompleta porque ni fue identificado, ni por supuesto fue sentenciado. los llamados ‘autores intelectuales’, quienes estarían disfrutando de impunidad a la espera de que los crímenes expiren. Sin embargo, ni entonces ni ahora se ha aportado el más mínimo indicio de la existencia de tales autores, afirma el abogado de la Asociación 11-M, Antonio García Martín.
El abogado explica que en 2004, cuando ocurrieron los ataques, «la ley vigente entonces estableció un plazo de prescripción de 20 años para los delitos de terrorismo”.
«En diciembre 2010 entró en vigor la modificación del Código Penal que establecía la imprescriptibilidad de los delitos de terrorismo -añade García Martín-. Pero la Constitución española y los tratados internacionales prohibir la retroactividad de la norma.”
“Además, el concepto ‘autoría intelectual’ no existe en el Código Penal español”, añade Eulogio, a quien la pérdida de Daniel, su hijo, convirtió casi en un especialista en derecho español e internacional.
-Aunque el delito de terrorismo prescribe, el juicio establece que el atentado fue cometido por una célula yihadista. ¿Saber esto le aporta algún alivio al dolor por la muerte de su hijo?
-No. No sé quién es la persona específica que asesinó a Daniel. Durante el juicio he pedido cadena perpetua para quienes asesinaron a Daniel. Evidentemente la ley del Estado español es la que es y por mucho que condenen a alguien a 40 mil años, lo máximo que estará de prisión son 40.
Esta nota es parte de la red de Wepolis y fué publicada por Vicente Vicente Rodriguez el 2024-03-11 16:28:54 en:
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